
Dentro de poco todo va a cerrar y Sonia sigue mirando fijo a aquel pedazo de mármol que dicen llamar " El David". Mira sus bolas, su verga, su vello pubico que fueron tan bien tallados y piensa que Gabriel tiene la mejor verga que había tocado en su vida, "jamás va a poder ser comparada con la del perfecto David" se dice a si misma.
De repente una señora con cara de Gladys le toca el hombro y le dice: " Señorita ya cerramos… quiere llevar esto?" y toca la cabeza del David que resulto ser una copia a escala del verdadero, moldeado en yeso y pintado con acrílico. Sonia piensa y expresa su negativa con un simple movimiento horizontal de su cabeza que va de un lado a otro, da media vuelta y sale de aquel local de diagonal 80.
Piensa en Paula, su patrona, que hacia menos de un año había viajado a Europa y recuerda que una vez mientras limpiaba y Paula charlaba, tomando el té, con sus amigas y les contaba que había estado contemplando durante 40 minutos a aquel hombre perfecto, inmóvil, silencioso, frío como el mármol, con su físico marcado, su verga muerta, sus ojos perdidos, su culo firme…Y siente angustia, Sonia se siente angustiada.
Y piensa si el David fue realmente tan perfecto, y fantasea con que descargaba fruta en le puerto de Grecia de cinco de la mañana a cuatro de la tarde, que luego se iba a dormir una siesta de tres horas y al levantarse se empinaba su botella de vino antes de salir para el firulo, donde lo esperaba la maja denuda para tener una orgia y estallar en placer con cuatro o cinco orgasmos durante toda la noche, hasta incluso pensó que el David era medio raro y que en esas grandes orgías era culeado por unos cuantos marineros mientras la Maja le chupaba la pija. “El David no era perfecto” afirma en su mente y para el bondi a las ocho y veinte de la noche sin saber que nada de lo que había pensado era exacto y verdadero.
Llega a su casa y siente olor a humedad, va hacia el cuarto y ve que Gabriel todavía duerme, se encuentra con sus piernas abiertas y sus manos abrazan la almohada, sus pelos están revueltos, se nota que su verga esta para y la cabeza asoma por el elástico de su slip rojo. Un slip que Sonia le compro en la feria en un ofertón de tres unidades por diez pesos. Vuelve a pensar que la verga de Gabriel es la mejor que había tocado en su vida.
Va hacia la cocina y deja las bolas del mercado en la mesada, saca el alimento para el perro y llena el platito mientras pega un grito llamando a Titán, un cusco tamaño medio.
Suena el despertador y Gabriel se levanta todavía con la verga dura, va a la heladera, agarra el tetra de vino y se lo empina mientras mira a Sonia que acomoda las cosas que compro en el precario bajo mesada. Gabriel se viste y sale para el firulo de siempre, donde lo espera la Majo y sus amigotes, sigue tomando vino y tiene cuatro o cinco orgasmos durante toda la noche y es culeado por unos pibes mientras la Majo le chupa la pija. A las cinco de la mañana se va al mercado de frutos a descargar cajones hasta las cuatro de la tarde y luego duerme una siesta de tres o cuatro horas.

buscar es un irónico acto... nuestros sueños a veces son demasiado reales
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