sábado, 22 de mayo de 2010

No tiene titulo....

La obsesión es un mal de nuestros tiempos. Pero qué digo de nuestros, en realidad te voy a contar una historia… esa historia se llama: La obsesión es Enferma Herencia Humana Inventada.

El otro día vi a una señora, ordenada ella, parecía esas de las que no le hacen mal a nadie (¡pero cuánta mentira hay en esa frase!), su perro iba detrás como un buen guardaespalda, pero recordó que no había puesto la alarma de su casa, y todo parecía nada al lado de perder ese espacio, su espacio. Era ese gran miedo fundamental que la desanimaba a cada tarea que emprendía. Ese miedo a perderlo todo, y por ese Todo tan producto de su imaginación, accediera a la mismisima y angustiante nada.

A eso, a eso le llamo obsesión, una extrema y escalofríante simpatía con la nada, por la nada misma, heredada, formada en nuestro más recóndito escalón inconsciente, por donde nos vamos haciendo perros, o buenas señoras, o guarespaldas, o imaginación y valentía.

La obsesión y su reverso

Si uno pasa mucho tiempo pensando en algo, es tal vez porque le da importancia, porque eso también vale, porque aun siendo sólo producto de nuestra imaginación, pensar en aquello nos brinda una sensación placentera. Menuda paradoja, menuda revelación.

Para un Buen Libro de la mente y la salud consulte con su propia almohada, ella le dará todos los consejos, todas las experiencias, todas las historias dormidas, o no...

Los dormidos pudieron despertar, los ciegos ver, la luz volver… estrellas sobre tu cuerpo, en trance, trance de luz encontrada en/con la oscuridad…

Metafísica Oriental. Aprenda el shing y el shang de su vida cotidiana en sólo unos minutos (lo que tarda en hacerse un té) y siga sus propios consejos. Quién mejor que usted para hacer lo que hace mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario