jueves, 16 de febrero de 2012

Cuarto


Es de noche, cierro la puerta de mi cuarto, cierro las ventanas, pongo cerrojo, pendo la luz tenue de un velador que está en el piso, agarro un libro y mientras busco la pagina donde quede la noche anterior pienso, escucho el silencio, atento a los ruidos, atento.

Encuentro la pagina marcada con un señalador y leo relajado y atento:

“….. El que no sienta lo que yo siento no sabe lo que en un día de verano es la saludable frescura de un riachuelo después de una jornada penosa.

13 DE MAYO

"¿Me preguntas si debes enviarme mis logros? ¡Por Dios, hombre, no me abrumes con ese aumento de equipaje! No quiero que me guíen, que me exciten, que me espoleen: aquí me basta mi corazón. Sólo echaba de menos un canto que me arrullase, y he encontrado en mi Homero más de lo que buscaba. ¡Cuántas veces templo con sus versos el hervor de mi sangre! Porque tú no conoces nada más desigual, ni más variable que mi corazón. Amigo mío: ¿necesitaré decírtelo, a ti que has sufrido más de una vez viéndome pasar de la tristeza a la alegría más alborotadora, y de una dulce melancolía a la pasión más violenta? Trato a este pobre corazón como a un niño enfermo, le concedo cuanto me pide. No se lo cuentes a nadie, que no faltaría quien dijese que con ello cometo un crimen."

El viento hace que la puerta suene, estoy tranquilo. Me he asegurado que todo esté cerrado, hermético, impenetrable. Nadie podrá entrar al cuarto hasta que el sol aparezca nuevamente. Retomo la lectura, pero el ruido dejo una sensación de intranquilidad en mí, no logro concentrarme, leo sin leer.

Dejo el libro en la mesa de luz, reviso el celular, agarro el control remoto y prendo la tele. Un zapping compulsivo me invade, Me enorgullezco ante mi capacidad de saber en cinco segundos si lo que veo es de mi agrado o no, y ahí nuevamente apretó la tecla de canal, esa con la flecha para arriba. Y voy viendo rápidamente que es lo que hay en la TV. Las luces de la pantalla Iluminan con diferente intensidad y color el cuarto.

Mi mente vuela al compas del zapping, mi dedo gordo se ejercita y ya sabe a dónde frenar. Siempre elije los mismo canales. Pero eso ya no me preocupa, mi mente no está ahí, en la pantalla, en la programación, está mucho más lejos. Incluso me animo a decir que esta fuera de ese cuarto, divagando, sintiéndose libre, tan libre que hasta siente miedo de esa libertad… de nuevo la puerta. Miro despreocupado, pero intranquilo. Esa seguridad tan insegura que me caracteriza, la inestabilidad de la seguridad segura.

Hace una hora apague la PC, he decidido que pasare menos tiempo frente a ella, dejar de mirar Facebook investigando la vida de la gente, viendo que comentaron, viendo que comento, viendo que hacen, me canse de jugar a Gran Hermano, llenar mi vida con lo que otros hacen, saber lo que otros hacen, ya no me preocupa. Aunque sé que mañana volveré a estar sentado frente a la computadora viendo que hicieron de su vida.

Hace dos horas me en encontraba mirando Manhunt, fantaseando con los perfiles de los otros, viendo pitos y culos, viendo caras bonitas, leyendo perfiles, viendo gusto sexuales, imaginándome con ellos en la cama, dando guiños y recibiéndolos, mandando mensajes, estaba excitado. En otra ventana tenía una página porno, hombres fibrosos con grande penes, cumpliendo las fantasías que yo tengo en la cabeza. Mientras tanto miraba si se había conectado, si estaba en Manhunt, si estaba en Facebook, quizás en Mns.

Paso media hora y en la tele esta el canal encuentro, Las pelota en “Encuentro en el Estudio”. Suena “Personalmente”, y también suena mi celular, miro, 2 notificaciones nuevas de Facebook. Lo dejo de nuevo en la mesa de luz. Y siento miedo. Estoy sintiendo miedo hace ya 20 años, pero hoy es distinto. Pienso en todo lo que me paso para que hoy sienta miedo, pienso en por qué soy tan inestable, pienso en que quiero, pienso en que no quiero, pienso en él, pienso en ellos, en el gordo que me mando un mensaje en Manhunt diciéndome que le gusta, pienso.

No hablemos más, por un tiempo, o no hablemos más. Mejor no hagamos nada, pero nada de nada, no hablemos, no nos miremos, no nos llamemos, no hagamos nada… seamos un recuerdo, no mejor no seamos ni eso… no seamos nada. La nada no genera miedos y sin miedo puedo ser libre. Por eso, no seamos nada. La puerta de nuevo se golpea, ya llueve afuera, y yo me meo. Me levanto, abro la puerta, voy al baño en calzoncillos, saco el bicho y sale el pis, de un color claro, que se funde con el agua del inodoro. Corto el chorro y lo vuelvo a soltar, no sé por qué siempre hago eso. Sacudo y lo guardo, nunca puedo evitar que se me escape una gotita y me moje el calzón.

Salgo corriendo del baño por seguro alguien me sigue, llego al cuarto cierro la puerta y me acuesto. Cierro los ojos y ya no pienso, o pienso sin pensar, son las 5 de la mañana. Me tengo que levantar más o menos temprano a seguir haciendo lo que hice hoy.

Y así es que este hombre se duerme cuando el sol sale, piensa que tiene el control de todo, piensa que el miedo no le gano, piensa y piensa y cada vez que piensa cambia de parecer y muta, y se convence y se siente frágil, y duerme en la profundidad, en este cuarto cerrado herméticamente, donde no entran los que están afuera, donde el viento golpea la puerta pero no entra, donde nadie entra.



D.A.C


sábado, 29 de mayo de 2010


Somos seres sociales, un poco escuela, algo universidad. Somos chicos y chicas, y a veces no estamos bien definidos. Hablamos por nuestros padres, nuestrxs hermanxs… por el discurso que incorporamos y que desembocó en esta ruina. Sabemos darnos cuenta de la libertad y de cuando nos falta… O nos ahoga o nos falta… Somos todo conciencia pero mucho más inconscientes. Sabemos lo que queremos y vamos, volvemos, damos la vuelta del perro y el afuera siempre es cruel. Siempre.

Nos duele la panza de hambre, de comer mucho y del dolor que provoca el sol cuando nos levantamos y sentimos la soledad.

Le tenemos más miedo a la locura que a esa cordura necia, hipócrita y que hace la vida eterna. Pero si mañana amanecemos y está nada más el mate, la yerba y alguna que otra foto.

Hay plenitud justo cuando demanda la rutina, estalla nuestra creatividad cuando la madurez llama… y es que la edad y todas esas cosas que dicen los medios.

Quiero ser linda, pero fea también me veo bien. Nos gustan las sonrisas que esconden llanto, nos gustan todas las cosas que nos dan desdicha, tanto como placer.

Hay un arco iris allá al fondo, junto con la mesa llena de birras. Las tomamos y al otro día escribimos.

Somos un poco posmodernos…

martes, 25 de mayo de 2010

¿El primer Posmoderno?

No te empeñes en ser moderno. Por desgracia, hagas lo que hagas, es la única cosa que no podrás evitar ser.
Salvador Dalí (1904-1989)

Ella no se podía dormir, hacía días que no conciliaba el sueño. Pero esa era una vicisitud normal en su vida, digamos que no es una chica serena. Por la noche sueña con que la atacan monstruos, la comen cangrejos gigantes y se queda sola, exhausta, tirada al lado del mar, en ese pueblo de viejos navegantes, grises y patéticos.

Pero aquella noche Paula se levanto de la cama y fue directo al living, segura de que allí estaría lo que buscaba, pues caminaba con decisión. Bajó las escaleras rápidamente justo cuando el timbre sonó. Era de madrugada y lo único que estaba esperando ansiosa era encontrar aquello que ya no sabía si era un sueño o en verdad su deseo.

Miró la puerta, el portero… oyó el ladrido de los perros como nunca. Aquella noche soñó con peces, con su madre muerta y su búsqueda incansable, diferente a otros sueños.

Mientras más dudaba en atender el llamado del timbre, que ahora sí sonaba fuerte, más se le dispersaban las ideas, menos recordaba su objeto preciado, su lei motiv.

Bajó la luz. De golpe bajó la luz y lo único que alumbraba la humilde casa de Paula eran un par de estrellas rodeadas de bruma, mezclada con el humo denso del último cigarrillo que acaba de prender.

Toda la escena parecía redundante, como ocurre siempre. Donde el perro ladra, las luces bajan, y el humo y la desesperación.

Paula tomo las llaves de la puerta, lista para dar el gran salto, saldría al encuentro de un alguien que la dejaría por fin dormir en paz. No esperaba a nadie, se repitió.

Golpearon el techo esta vez y algo cayó al suelo, tal vez una nuez. La recogió y la comió, y como quien estuvo varios días en el desierto bebió incansablemente de esa agua que ante sus ojos eran un oasis perfecto.

Paula pensó en destruir todo, su casa, la cama, los monstruos, total tal vez el agua ingerida podrían impedir que se incendiara del todo su ser.

De pronto recordó aquello, y los pasos en el techo cada vez más fuertes y más cerca. Ella insistía en que no esperaba a nadie, y se lo repitió otra vez.

Se abrió la ventana de la habitación de arriba y bajó semblante su gata negra, Perla para los que la conocen. Perla se escabulló entre sus piernas, abrió la boca de par en par, lanzando sonidos estridentes. Unos minutos más tarde se durmieron juntas, como personajes nefastos de un film de terror.

lunes, 24 de mayo de 2010


Es impresionante la diferencia que hay entre el vivir y el pensar. Cuando uno reconoce que lo que está escuchando es una canción, viendo caer la gota en la mano, descubrir su humedad… ese momento en el que uno puede sentir al corazón latiendo.

Y aún más… la misma distancia que hay entre ese sentimiento y el producto de construir el momento del acontecimiento, suele ser lo que más alegría me genera.

También están los perros y los gatos y ese olor asqueroso de haber dejado todo sucio y en pésimas condiciones. ¿No será acaso el equilibrio entre estos dos momentos contradictorios pero tan reales entre sí?

Es tal vez, si, que por eso la realidad tenga tan poco estilo, tan poco qué decir sobre sí misma. Y es justamente la falta de curiosidad en algunos para sorprenderse con tan poco.

¡Oh la vida… que grande y grandiosa puede ser la vida si uno se procura vivirla!

sábado, 22 de mayo de 2010

No tiene titulo....

La obsesión es un mal de nuestros tiempos. Pero qué digo de nuestros, en realidad te voy a contar una historia… esa historia se llama: La obsesión es Enferma Herencia Humana Inventada.

El otro día vi a una señora, ordenada ella, parecía esas de las que no le hacen mal a nadie (¡pero cuánta mentira hay en esa frase!), su perro iba detrás como un buen guardaespalda, pero recordó que no había puesto la alarma de su casa, y todo parecía nada al lado de perder ese espacio, su espacio. Era ese gran miedo fundamental que la desanimaba a cada tarea que emprendía. Ese miedo a perderlo todo, y por ese Todo tan producto de su imaginación, accediera a la mismisima y angustiante nada.

A eso, a eso le llamo obsesión, una extrema y escalofríante simpatía con la nada, por la nada misma, heredada, formada en nuestro más recóndito escalón inconsciente, por donde nos vamos haciendo perros, o buenas señoras, o guarespaldas, o imaginación y valentía.

La obsesión y su reverso

Si uno pasa mucho tiempo pensando en algo, es tal vez porque le da importancia, porque eso también vale, porque aun siendo sólo producto de nuestra imaginación, pensar en aquello nos brinda una sensación placentera. Menuda paradoja, menuda revelación.

Para un Buen Libro de la mente y la salud consulte con su propia almohada, ella le dará todos los consejos, todas las experiencias, todas las historias dormidas, o no...

Los dormidos pudieron despertar, los ciegos ver, la luz volver… estrellas sobre tu cuerpo, en trance, trance de luz encontrada en/con la oscuridad…

Metafísica Oriental. Aprenda el shing y el shang de su vida cotidiana en sólo unos minutos (lo que tarda en hacerse un té) y siga sus propios consejos. Quién mejor que usted para hacer lo que hace mejor.

lunes, 10 de mayo de 2010

A vece pienso que buscar es un acto histérico del ser humano


Dentro de poco todo va a cerrar y Sonia sigue mirando fijo a aquel pedazo de mármol que dicen llamar " El David". Mira sus bolas, su verga, su vello pubico que fueron tan bien tallados y piensa que Gabriel tiene la mejor verga que había tocado en su vida, "jamás va a poder ser comparada con la del perfecto David" se dice a si misma.

De repente una señora con cara de Gladys le toca el hombro y le dice: " Señorita ya cerramos… quiere llevar esto?" y toca la cabeza del David que resulto ser una copia a escala del verdadero, moldeado en yeso y pintado con acrílico. Sonia piensa y expresa su negativa con un simple movimiento horizontal de su cabeza que va de un lado a otro, da media vuelta y sale de aquel local de diagonal 80.

Piensa en Paula, su patrona, que hacia menos de un año había viajado a Europa y recuerda que una vez mientras limpiaba y Paula charlaba, tomando el té, con sus amigas y les contaba que había estado contemplando durante 40 minutos a aquel hombre perfecto, inmóvil, silencioso, frío como el mármol, con su físico marcado, su verga muerta, sus ojos perdidos, su culo firme…Y siente angustia, Sonia se siente angustiada.

Y piensa si el David fue realmente tan perfecto, y fantasea con que descargaba fruta en le puerto de Grecia de cinco de la mañana a cuatro de la tarde, que luego se iba a dormir una siesta de tres horas y al levantarse se empinaba su botella de vino antes de salir para el firulo, donde lo esperaba la maja denuda para tener una orgia y estallar en placer con cuatro o cinco orgasmos durante toda la noche, hasta incluso pensó que el David era medio raro y que en esas grandes orgías era culeado por unos cuantos marineros mientras la Maja le chupaba la pija. “El David no era perfecto” afirma en su mente y para el bondi a las ocho y veinte de la noche sin saber que nada de lo que había pensado era exacto y verdadero.

Llega a su casa y siente olor a humedad, va hacia el cuarto y ve que Gabriel todavía duerme, se encuentra con sus piernas abiertas y sus manos abrazan la almohada, sus pelos están revueltos, se nota que su verga esta para y la cabeza asoma por el elástico de su slip rojo. Un slip que Sonia le compro en la feria en un ofertón de tres unidades por diez pesos. Vuelve a pensar que la verga de Gabriel es la mejor que había tocado en su vida.

Va hacia la cocina y deja las bolas del mercado en la mesada, saca el alimento para el perro y llena el platito mientras pega un grito llamando a Titán, un cusco tamaño medio.

Suena el despertador y Gabriel se levanta todavía con la verga dura, va a la heladera, agarra el tetra de vino y se lo empina mientras mira a Sonia que acomoda las cosas que compro en el precario bajo mesada. Gabriel se viste y sale para el firulo de siempre, donde lo espera la Majo y sus amigotes, sigue tomando vino y tiene cuatro o cinco orgasmos durante toda la noche y es culeado por unos pibes mientras la Majo le chupa la pija. A las cinco de la mañana se va al mercado de frutos a descargar cajones hasta las cuatro de la tarde y luego duerme una siesta de tres o cuatro horas.