Cuarto
Es de noche, cierro la puerta de mi cuarto, cierro las ventanas, pongo cerrojo, pendo la luz tenue de un velador que está en el piso, agarro un libro y mientras busco la pagina donde quede la noche anterior pienso, escucho el silencio, atento a los ruidos, atento.
Encuentro la pagina marcada con un señalador y leo relajado y atento:
“….. El que no sienta lo que yo siento no sabe lo que en un día de verano es la saludable frescura de un riachuelo después de una jornada penosa.
13 DE MAYO
"¿Me preguntas si debes enviarme mis logros? ¡Por Dios, hombre, no me abrumes con ese aumento de equipaje! No quiero que me guíen, que me exciten, que me espoleen: aquí me basta mi corazón. Sólo echaba de menos un canto que me arrullase, y he encontrado en mi Homero más de lo que buscaba. ¡Cuántas veces templo con sus versos el hervor de mi sangre! Porque tú no conoces nada más desigual, ni más variable que mi corazón. Amigo mío: ¿necesitaré decírtelo, a ti que has sufrido más de una vez viéndome pasar de la tristeza a la alegría más alborotadora, y de una dulce melancolía a la pasión más violenta? Trato a este pobre corazón como a un niño enfermo, le concedo cuanto me pide. No se lo cuentes a nadie, que no faltaría quien dijese que con ello cometo un crimen."
El viento hace que la puerta suene, estoy tranquilo. Me he asegurado que todo esté cerrado, hermético, impenetrable. Nadie podrá entrar al cuarto hasta que el sol aparezca nuevamente. Retomo la lectura, pero el ruido dejo una sensación de intranquilidad en mí, no logro concentrarme, leo sin leer.
Dejo el libro en la mesa de luz, reviso el celular, agarro el control remoto y prendo la tele. Un zapping compulsivo me invade, Me enorgullezco ante mi capacidad de saber en cinco segundos si lo que veo es de mi agrado o no, y ahí nuevamente apretó la tecla de canal, esa con la flecha para arriba. Y voy viendo rápidamente que es lo que hay en la TV. Las luces de la pantalla Iluminan con diferente intensidad y color el cuarto.
Mi mente vuela al compas del zapping, mi dedo gordo se ejercita y ya sabe a dónde frenar. Siempre elije los mismo canales. Pero eso ya no me preocupa, mi mente no está ahí, en la pantalla, en la programación, está mucho más lejos. Incluso me animo a decir que esta fuera de ese cuarto, divagando, sintiéndose libre, tan libre que hasta siente miedo de esa libertad… de nuevo la puerta. Miro despreocupado, pero intranquilo. Esa seguridad tan insegura que me caracteriza, la inestabilidad de la seguridad segura.
Hace una hora apague la PC, he decidido que pasare menos tiempo frente a ella, dejar de mirar Facebook investigando la vida de la gente, viendo que comentaron, viendo que comento, viendo que hacen, me canse de jugar a Gran Hermano, llenar mi vida con lo que otros hacen, saber lo que otros hacen, ya no me preocupa. Aunque sé que mañana volveré a estar sentado frente a la computadora viendo que hicieron de su vida.
Hace dos horas me en encontraba mirando Manhunt, fantaseando con los perfiles de los otros, viendo pitos y culos, viendo caras bonitas, leyendo perfiles, viendo gusto sexuales, imaginándome con ellos en la cama, dando guiños y recibiéndolos, mandando mensajes, estaba excitado. En otra ventana tenía una página porno, hombres fibrosos con grande penes, cumpliendo las fantasías que yo tengo en la cabeza. Mientras tanto miraba si se había conectado, si estaba en Manhunt, si estaba en Facebook, quizás en Mns.
Paso media hora y en la tele esta el canal encuentro, Las pelota en “Encuentro en el Estudio”. Suena “Personalmente”, y también suena mi celular, miro, 2 notificaciones nuevas de Facebook. Lo dejo de nuevo en la mesa de luz. Y siento miedo. Estoy sintiendo miedo hace ya 20 años, pero hoy es distinto. Pienso en todo lo que me paso para que hoy sienta miedo, pienso en por qué soy tan inestable, pienso en que quiero, pienso en que no quiero, pienso en él, pienso en ellos, en el gordo que me mando un mensaje en Manhunt diciéndome que le gusta, pienso.
No hablemos más, por un tiempo, o no hablemos más. Mejor no hagamos nada, pero nada de nada, no hablemos, no nos miremos, no nos llamemos, no hagamos nada… seamos un recuerdo, no mejor no seamos ni eso… no seamos nada. La nada no genera miedos y sin miedo puedo ser libre. Por eso, no seamos nada. La puerta de nuevo se golpea, ya llueve afuera, y yo me meo. Me levanto, abro la puerta, voy al baño en calzoncillos, saco el bicho y sale el pis, de un color claro, que se funde con el agua del inodoro. Corto el chorro y lo vuelvo a soltar, no sé por qué siempre hago eso. Sacudo y lo guardo, nunca puedo evitar que se me escape una gotita y me moje el calzón.
Salgo corriendo del baño por seguro alguien me sigue, llego al cuarto cierro la puerta y me acuesto. Cierro los ojos y ya no pienso, o pienso sin pensar, son las 5 de la mañana. Me tengo que levantar más o menos temprano a seguir haciendo lo que hice hoy.
Y así es que este hombre se duerme cuando el sol sale, piensa que tiene el control de todo, piensa que el miedo no le gano, piensa y piensa y cada vez que piensa cambia de parecer y muta, y se convence y se siente frágil, y duerme en la profundidad, en este cuarto cerrado herméticamente, donde no entran los que están afuera, donde el viento golpea la puerta pero no entra, donde nadie entra.
D.A.C
